Pocos equipos en la historia del fútbol han llegado a un Mundial en circunstancias tan complicadas como la selección de Irán en 2026. No es solo la guerra con Israel, que sigue prolongándose tras la muerte del líder supremo Alí Jamenei a principios de año. Es la combinación de factores —diplomáticos, logísticos y sociales— que hacen de esta participación una historia que trasciende el deporte.
La selección se clasificó el 25 de marzo de 2025. Desde entonces, el camino solo se ha complicado.
La saga de los visados
Cuando se trata de viajar a un país con el que no se mantienen relaciones diplomáticas desde 1979, los obstáculos son reales. Los visados estadounidenses para los jugadores iraníes fueron aprobados apenas el viernes anterior al inicio del torneo. Varios miembros de la delegación —incluido el presidente de la Federación de Fútbol de Irán, Mehdi Taj— tuvieron sus solicitudes rechazadas.
El Departamento de Estado de EE.UU. confirmó a la BBC que había emitido los visados necesarios para jugadores y personal de apoyo esencial, pero dejó claro que no permitiría que el equipo "abusara del sistema para introducir terroristas con falsas pretensiones."
Según el embajador iraní en México, las condiciones exigen que los jugadores entren y salgan de territorio estadounidense el mismo día de cada partido. La FIFA aprobó entonces el traslado de la base de operaciones iraní de Tucson, Arizona, a Tijuana, México.
::stat 3 | Partidos de Irán en fase de grupos: vs. Nueva Zelanda y Bélgica en Los Ángeles, vs. Egipto en Seattle::
Más de 40 años de historia en el campo
La relación entre Irán y EE.UU. en el fútbol tiene un episodio legendario: el Mundial de Francia 1998, cuando Irán venció 2-1 a Estados Unidos en un partido cargado de simbolismo político. Antes del pitido inicial, los jugadores iraníes entregaron rosas blancas a sus rivales estadounidenses en un gesto de paz que dio la vuelta al mundo.
Ambos equipos volvieron a cruzarse en Qatar 2022, donde EE.UU. ganó 1-0 y avanzó a los octavos de final. El formato ampliado del Mundial 2026 —48 equipos— abre la posibilidad de un tercer encuentro en la fase eliminatoria, lo que añadiría una carga simbólica extraordinaria a un partido ya cargado de historia.
El fútbol ya no une a todo el país
Históricamente, la selección iraní fue de las pocas instituciones capaces de generar apoyo transversal, más allá de las divisiones políticas internas. Eso cambió en Qatar 2022, cuando el torneo coincidió con las protestas por la muerte de Mahsa Amini. Los jugadores quedaron atrapados entre quienes esperaban que se pronunciaran públicamente y quienes pedían que el fútbol se mantuviera al margen de la política.
El Mundial 2026 llega seis meses después de una nueva ola de represión, durante la cual murieron miles de personas según organizaciones de derechos humanos. El debate sigue abierto:
- Para muchos iranís, la selección sigue siendo un símbolo de orgullo nacional independientemente del contexto político.
- Para otros, el equipo está demasiado vinculado a las instituciones del Estado para separarse del gobierno.
En lo deportivo, Irán nunca ha superado la fase de grupos en sus siete participaciones mundialistas. El nuevo formato ampliado es visto en Teherán como una oportunidad real para cambiar esa historia, con el capitán Ehsan Hajisafi al frente del equipo.
Qué sigue
La participación de Irán en el Mundial 2026 es, en muchos sentidos, un espejo de las tensiones de su tiempo. El fútbol puede ser entretenimiento o puede convertirse en el escenario donde se miden fuerzas que van mucho más allá del marcador. En este caso, es muy probable que sea las dos cosas a la vez. La primera prueba real llegará en Los Ángeles, frente a Nueva Zelanda.