Una nueva investigación ha revelado algo perturbador sobre la enfermedad crónica de desgaste (CWD, por sus siglas en inglés): los animales infectados pueden ser portadores y transmisores de priones mucho antes de que aparezca cualquier síntoma visible. Los venados y alces afectados llevan semanas o meses contagiando el entorno mediante la orina y las heces sin que nadie lo sepa.
El estudio, publicado en Science Advances y liderado por la Universidad de Calgary junto a colaboradores internacionales, no apunta a un riesgo inmediato para los humanos, pero sí alerta de que la enfermedad es más impredecible de lo que se pensaba.
Qué es la CWD y por qué importa ahora
La enfermedad crónica de desgaste es una dolencia neurológica fatal causada por priones, proteínas infecciosas mal plegadas que no se comportan como los patógenos convencionales. No hay virus, no hay bacteria: los priones destruyen el sistema nervioso lentamente y de forma irreversible. La CWD afecta principalmente a cérvidos —venados, alces y animales similares— y se está expandiendo de forma sostenida por América del Norte, incluidas nuevas regiones de Alberta, Canadá.
El precedente más conocido de salto entre especies es la encefalopatía espongiforme bovina (EEB), la "enfermedad de las vacas locas", que cruzó de los bovinos a los humanos en los años 90. Aunque actualmente no hay ningún caso confirmado de CWD en personas, la historia recuerda que los priones pueden evolucionar.
Infección silenciosa: el mayor peligro
El hallazgo central del estudio es que los animales infectados pueden tener priones infecciosos en sus tejidos sin mostrar signos clínicos. En los experimentos de laboratorio, la mayoría de los animales expuestos no desarrollaron síntomas, pero cuando se tomaron muestras de sus tejidos y se transfirieron a otras especies, esas especies sí desarrollaron la enfermedad.
"Estos resultados demuestran que incluso sin signos clínicos obvios, los priones infecciosos pueden estar presentes y ser transmisibles." — Dra. Samia Hannaoui, Universidad de Calgary
Meses o años Tiempo que un animal con CWD puede contagiar el entorno antes de mostrar síntomas
El Dr. Hermann Schaetzl, último autor del estudio, advierte que los priones no son un agente fijo: evolucionan a medida que saltan entre huéspedes, produciendo nuevas variantes con características distintas. Eso los hace especialmente difíciles de predecir y controlar.
Posibilidad de vacuna en el horizonte
Los investigadores de la Universidad de Calgary trabajan en paralelo en posibles soluciones. Los ensayos de vacunación con modelos de ratón que simulan la infección en cérvidos han producido resultados alentadores: los animales vacunados eliminaron menos priones infecciosos en las fases temprana y tardía de la enfermedad, y sobrevivieron más tiempo después de la exposición.
"Si podemos reducir la eliminación de priones, podemos reducir la transmisión", señala la Dra. Hannaoui. En poblaciones grandes de cérvidos, ese efecto podría marcar una diferencia real.
Qué sigue
La expansión geográfica de la CWD aumenta las posibilidades de exposición acumulada. "El riesgo está ligado a la prevalencia", señala Schaetzl. Cuantos más animales estén infectados, más oportunidades hay de que los priones contacten con nuevos huéspedes. Por ahora, la barrera entre la CWD y los humanos es sólida, pero los científicos insisten en que el seguimiento continuo es imprescindible mientras la enfermedad siga avanzando.