El Mundial de Fútbol de 2026, que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá, se enfrenta a un desafío sin precedentes debido al cambio climático. Un informe reciente de Climate Central advierte que, de los 104 partidos programados, en 97 se prevé un aumento significativo del riesgo de calor extremo, con temperaturas superiores a 28 °C que podrían afectar el rendimiento de los jugadores. (los40.com)
Este incremento en las temperaturas no solo impacta la calidad del juego, sino que también representa un riesgo para la salud de los futbolistas. El calor extremo puede provocar fatiga, pérdida de reacción y menor capacidad física, alterando el ritmo y la intensidad del juego. Un ejemplo crítico es el partido entre Uruguay y España, programado para el 26 de junio en Guadalajara, con un 70% de probabilidad de calor extremo, elevando el riesgo en 37 puntos debido al cambio climático. (los40.com)
Además, un análisis del grupo internacional World Weather Attribution (WWA) revela que el riesgo de enfrentar condiciones peligrosas de calor y humedad en el Mundial de 2026 se ha duplicado en comparación con el torneo disputado en 1994 en Estados Unidos. (rtve.es) Este aumento se debe al calentamiento global, que ha incrementado significativamente las temperaturas en las ciudades sede desde los años 70. (los40.com)
Ante esta situación, científicos, activistas y futbolistas han solicitado a la FIFA que actualice los protocolos de estrés térmico, introduzca pausas de hidratación más largas y considere la posibilidad de suspender o reprogramar encuentros si se superan ciertos umbrales de calor. Además, han instado a la FIFA a desvincularse de empresas de combustibles fósiles y reducir su huella climática. (elpais.com)
La inminente llegada de 'El Niño', un fenómeno natural que implica un aumento de la temperatura en la superficie del océano Pacífico, podría intensificar aún más estos efectos. Se espera que este fenómeno se instaure entre junio y agosto de 2026, con un 80% de probabilidades, y podría continuar hasta noviembre. Aunque aún hay incertidumbre sobre su magnitud, podría ser de intensidad moderada a fuerte. (elpais.com)
En resumen, el cambio climático representa una amenaza significativa para el Mundial de Fútbol de 2026, afectando tanto la calidad del juego como la salud de jugadores y aficionados. Es imperativo que las autoridades deportivas y las instituciones internacionales tomen medidas urgentes para mitigar estos riesgos y garantizar la seguridad y el bienestar de todos los involucrados en el torneo.