Ciencia

Descubren el químico cerebral que nos ayuda a romper los malos hábitos

Científicos del Instituto OIST identificaron que la acetilcolina se dispara cuando experimentamos una decepción inesperada, impulsándonos a cambiar de estrategia. Los hallazgos podrían mejorar tratamientos para adicciones, TOC y Parkinson.

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¿Por qué a veces somos capaces de dejar un hábito de golpe y en otras ocasiones lo repetimos aunque sepamos que es perjudicial? La neurociencia acaba de dar un paso importante hacia la respuesta. Un equipo del Instituto de Ciencia y Tecnología de Okinawa (OIST) ha identificado el mecanismo cerebral que convierte la decepción en motor de cambio, y el protagonista es un neurotransmisor que llevaba décadas en la sombra: la acetilcolina.

El estudio, publicado en *Nature Communications*, abre nuevas vías para comprender y tratar condiciones como la adicción, el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) y el Parkinson, todas ellas caracterizadas por una dificultad para abandonar comportamientos arraigados.

El experimento: ratones, laberintos y decepciones

Para investigarlo, los científicos entrenaron ratones en un laberinto virtual. Los animales aprendieron qué ruta llevaba a la recompensa y desarrollaron una estrategia fiable para alcanzarla. Entonces, los investigadores cambiaron las reglas.

Tras el cambio, los ratones fallaban donde antes tenían éxito. Usando microscopía de dos fotones, el equipo monitorizó la actividad cerebral en tiempo real mientras los animales procesaban ese fracaso inesperado. El resultado fue claro: la decepción provocaba un aumento significativo de acetilcolina en ciertas áreas del cerebro, y ese pico hacía más probable que los ratones intentaran una estrategia diferente en el siguiente turno.

"Cuanto mayor era el aumento de acetilcolina, más probable era que los ratones cambiaran sus elecciones futuras. Nuestros resultados demuestran la importancia de la acetilcolina para romper hábitos y permitir nuevas elecciones." — Dr. Gideon Sarpong, primer autor del estudio (OIST)

La acetilcolina como interruptor de hábitos

Para confirmar el papel causal de este neurotransmisor, el equipo redujo la capacidad de los animales para producirlo. El efecto fue inmediato: los ratones mostraron mucho menos comportamiento de cambio tras el fallo, quedando atrapados en estrategias que ya no funcionaban. La acetilcolina no era un epifenómeno; era el mecanismo.

Curiosamente, no todos los grupos de interneuronas colinérgicas respondieron igual. Algunos mostraron poca variación o incluso una caída en la actividad, lo que sugiere que el cerebro no borra la estrategia anterior: la guarda en reserva por si las circunstancias cambian de nuevo.

::stat 4 | trastornos neuropsiquiátricos en los que los niveles de acetilcolina están alterados: Parkinson, esquizofrenia, adicción y TOC::

Qué significa para la medicina

Los niveles de acetilcolina están frecuentemente alterados en tratamientos para trastornos neuropsiquiátricos. En el Parkinson, el sistema colinérgico está deteriorado; en la adicción y el TOC, la dificultad para cambiar de conducta es el problema central.

"Comprender la mecánica de la flexibilidad conductual puede ayudarnos un día a desarrollar mejores tratamientos para esas condiciones." — Profesor Jeffery Wickens, jefe de la Unidad de Investigación en Neurobiología, OIST

Lo que queda claro es que el cerebro no espera que razonemos conscientemente para actualizar nuestros hábitos: tiene sus propios mecanismos automáticos que se activan cuando la realidad no cumple nuestras expectativas. La acetilcolina es, al menos en parte, la señal que le dice al cerebro: *esto ya no funciona, prueba algo nuevo*. Entenderla mejor no solo ilumina la biología del cambio; abre la puerta a intervenciones farmacológicas mucho más precisas para millones de personas que luchan con hábitos que no pueden dejar.

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