Dos de las deportistas más laureadas de España llevaron el domingo al Movistar Arena de Madrid un mensaje que fue más allá de los resultados: el deporte, cuando se practica con integridad, construye personas y une comunidades. Carolina Marín, campeona olímpica de bádminton, y Teresa Perales, la nadadora paralímpica más condecorada de la historia española, se dirigieron al papa León XIV en el marco del evento 'Tejer Redes', un encuentro del pontífice con figuras del mundo de la cultura, la economía, el arte y el deporte.
Ante un papa que practica tenis
León XIV es conocido en el Vaticano por su afición al deporte y por jugar habitualmente al tenis. Escuchó a las dos atletas tras los testimonios de otros invitados, entre ellos el actor Antonio Banderas, en un acto pensado para explorar cómo el deporte y la cultura pueden ser herramientas de solidaridad en un mundo polarizado.
Marín no tardó en hacer el guiño al papa deportista: al final de su intervención, le entregó una raqueta de bádminton como regalo personal, un gesto que arrancó los aplausos del público presente en el Movistar Arena.
28 medallas paralímpicas de Teresa Perales, Premio Princesa de Asturias del Deporte en 2021
Las palabras de Marín: competir no es destruir
Carolina Marín, que a lo largo de su carrera ha superado varias lesiones gravísimas que amenazaron con retirarla del deporte, defendió los valores del atletismo frente a una cultura del rendimiento que, a su juicio, ha extraviado el norte:
"Nos enfrentamos a un mundo obsesionado con el rendimiento y el éxito a toda costa, donde a veces parece que solo importa ganar dinero o batir récords." — Carolina Marín ante León XIV
La campeona de bádminton añadió que "el deporte, cuando se vive con integridad, es una verdadera escuela de vida" y reivindicó "la alegría limpia de jugar por el placer de jugar; esa ilusión que teníamos de niños". Fue especialmente directa sobre la competición: "El adversario no es un enemigo; es un compañero de viaje indispensable que, al dar lo mejor de sí, nos obliga a dar lo mejor de nosotros mismos. Competir es crecer con el otro, nunca contra el otro."
La lección de Perales: nadie llega solo
Teresa Perales, cuyas 28 medallas en los Juegos Paralímpicos la convierten en la deportista española más galardonada de la historia paralímpica, aportó una perspectiva nacida de haber superado momentos de extrema fragilidad personal y física:
"Caer no es el final del camino. La verdadera victoria no es ser invencibles, sino aprender a levantarnos con la ayuda de los demás." — Teresa Perales
Perales advirtió también del peligro del éxito sin humildad: "Cuando se llega a lo más alto del podio, es muy fácil caer en el egocentrismo y olvidar que nadie llega solo." Para la nadadora, la humildad enseña "a mirar al rival a los ojos con gratitud, reconociendo que su esfuerzo también da valor a nuestras propias victorias".
Ambas campeonas coincidieron en que el deporte, en su versión más honesta, enseña a aceptar la fragilidad. "Aceptar nuestra fragilidad y nuestros momentos difíciles no nos hace débiles, nos hace humanos", añadió Perales.
Un mensaje que viaja más allá del estadio
Las dos deportistas finalizaron su intervención dirigiéndose directamente al pontífice con un deseo: "Buen partido en la vida." La frase resume todo lo que habían dicho: que la vida y el deporte comparten las mismas reglas, y que Leon XIV —aficionado a las pistas, practicante habitual de tenis— lo sabe tan bien como ellas.
Qué significa
En un momento en que el deporte de alto nivel es noticia frecuente por escándalos de dopaje, fraudes económicos o comportamientos tóxicos en vestuarios y palcos, el mensaje de Marín y Perales ante León XIV recupera el argumento más antiguo y sencillo del atletismo: que aprender a perder, a levantarse y a mirar al rival a los ojos con respeto es una educación que ningún aula puede igualar. La elección del papa de reunirse con deportistas en un foro sobre 'tejer redes' dice mucho sobre qué tipo de valores quiere impulsar el nuevo papado.