Probar un objetivo que no es tuyo durante dos días tiene sus riesgos. Te puede enamorar. O puede decepcionar de tal manera que sales con una opinión más clara que si lo hubieras usado durante meses. En el caso del Tamron SP 150-600mm F/5-6.3 Di VC USD G2 con montura Canon EF, la experiencia fue del segundo tipo. Y el motivo no es óptico: es mecánico.
En papel, el objetivo es una pieza de gama alta seria: Super Performance (SP), zoom de 150 a 600 mm, apertura máxima variable de f/5 en 150mm y f/6.3 en 600mm, estabilizador de imagen (VC), motor ultrasónico silencioso (USD) y segunda generación (G2). Un todoterreno para naturaleza y deporte. Pero el papel no dispara fotos.
Las especificaciones: un bicho impresionante
El Tamron 150-600mm G2 es físicamente imponente. Sus características principales en la versión Canon EF:
- Apertura máxima: f/5 a 150 mm / f/6.3 a 600 mm.
- Longitud: 260,2 mm.
- Diámetro máximo con parasol: 108,4 mm.
- Tamaño de filtro: 95 mm.
- Peso: 2.010 gramos con adaptador de trípode.
- Distancia mínima de enfoque: 2,2 metros.
- Compatibilidad: Full frame y APS-C. Disponible también en montura Nikon F y Sony A.
Comparado con el Canon EF 100-400mm F4.5-5.6L IS USM (189 mm de largo, 1.380 g), la diferencia de tamaño y peso es notable pero manejable durante el uso. El verdadero problema no está en cargarlo: está en accionarlo.
El estabilizador funciona, las fotos salen bien
El sistema de estabilización VC tiene tres modos:
- Modo 1: Compensa el movimiento en todas las direcciones. Recomendado para sujetos estáticos.
- Modo 2: Diseñado para barridos horizontales, para seguir sujetos en movimiento.
- Modo 3: Para velocidades de obturación muy lentas. El efecto de estabilización no se ve en el visor, pero sí actúa en el disparo.
4,5 pasos Mejora de estabilización que ofrece el VC en Modo 3 según Tamron
Las fotos realizadas con este objetivo —sin abrirse a la apertura máxima para preservar calidad en las esquinas— dieron resultados satisfactorios. El enfoque en modo AI Focus con una Canon EOS 5D Mark III fue preciso. En ese sentido, el objetivo cumple lo prometido.
El anillo de zoom que lo arruina todo
Aquí está el problema fundamental, y es inaceptable para un objetivo de esta categoría: el anillo de zoom es extremadamente duro. Tan duro que, al intentar ajustar la focal mientras se sigue a un sujeto en movimiento, la fuerza necesaria desplaza el conjunto de cámara y objetivo en dirección contraria.
"Les escribí para que comprobaran si el objetivo funcionaba correctamente, porque era la primera vez que lo usaba. Me confirmaron que sí, que simplemente es así de recio." — El autor, tras devolverlo a Fragmáticos
La paradoja es desconcertante: el anillo de enfoque —el que casi nunca se usa en modo AF— se mueve casi sin esfuerzo, prácticamente con el meñique. La distribución de fuerzas parece invertida respecto a lo que tiene sentido en el uso real.
El objetivo permite bloquear la focal mediante el anillo de zoom hacia adelante, y también bloquearlo en 150mm para transporte mediante un interruptor dedicado. Pero ninguna de esas opciones resuelve el problema al disparar libremente.
Qué sigue
A un precio de algo menos de 1.200 euros, el Tamron G2 compite directamente con el Sigma 150-600mm F5-6.3 DG OS HSM Contemporary (alrededor de 1.600 euros). La recomendación antes de comprar cualquiera de los dos: probar el anillo de zoom en persona. Y si el objetivo es simplemente ampliar el alcance del Canon 100-400mm, el teleconvertidor 1,4× de Canon —que lleva ese objetivo hasta los 560mm— puede resultar la solución más práctica y más cómoda de usar.